
Ya no hay más sueños, la hora de la realidad ha llegado. Desde la llegada de De Zerbi, de 45 años, el verano pasado, su lema de “directo al gol” ha ido resurgiendo poco a poco en las mentes de los aficionados marseillenses.
Del estilo directo al juego posicional, mientras se mantiene un enfoque ofensivo, el italiano finalmente está cosechando los frutos de un largo periodo de trabajo que comenzó en julio.
Segundos solo detrás del Paris Saint-Germain en la Ligue 1, Marseille está en buen camino para clasificar a la próxima temporada de la Liga de Campeones, con la oportunidad de conquistar un título que les ha sido esquivo desde la temporada 2011/2012. La Copa de Francia también está en su punto de mira.
De la renovación a la construcción, De Zerbi demuestra su valía
Los primeros meses de De Zerbi en el club han sido complicados, tanto así que el técnico nacido en Brescia comentó tras la derrota 3-1 ante Auxerre a principios de noviembre: “Si soy el problema, estoy dispuesto a marcharme.”
El motivo de ese comentario fue, nada menos, que una serie de resultados adversos en casa, con el italiano explicando que no entendía el cambio en la suerte de su equipo entre un partido de visita al Velodrome y uno en su hogar.
Sin embargo, la derrota subrayó varias deficiencias del equipo y, en última instancia, resultó ser un verdadero punto de inflexión en su inicio montañoso de la temporada.
Con la pausa internacional a la vista, De Zerbi aprovechó la oportunidad para ajustar varios detalles en torno al núcleo del equipo que se había establecido al inicio de la temporada. Este está compuesto por Geronimo Rulli, Leonardo Balerdi, Pierre-Emile Hojbjerg y Mason Greenwood.
Se despidió el 4-2-3-1 con Lillian Brassier, Pol Lirola y Jonathan Rowe, siendo reemplazado por un 4-3-3 con Geoffrey Kondogbia en defensa, Valentin Rongier como el gran regreso y Luis Henrique redistribuido en una banda. Ahí fue cuando el OM alcanzó su mejor rendimiento, con cinco victorias y un empate en seis partidos en todas las competiciones.
La fórmula de De Zerbi empezó a encajar poco a poco con los jugadores. El equipo comenzó a comprender la filosofía y el juego posicional del entrenador, como lo evidencia su espectacular gol contra Lille.
Como sucede a menudo con De Zerbi, todo cambió entre el esquema del equipo y la realidad en el campo. Su equipo pasó de un 4-3-3 a una especie de formación 3-4-2-1, con un arquero omnipresente como primera línea de defensa. Esto permitió que su side desmantelara la primera línea de presión con facilidad, dado que el Marsella contaba con un jugador extra.
En la parte de atrás, la idea es ser lo más móvil posible. Los delanteros tienen que avanzar, los laterales deben correr en profundidad, y los mediocampistas deben ser capaces de proyectarse hacia adelante. Todo esto con un jugador ocupando el rol de mariscal de campo: Hojbjerg.
Objetivos europeos y de copa claramente identificados
Avancemos al presente. Una vez adaptados a su ritmo, la realidad es que el calendario de corta distancia del club parece más manejable que el de sus rivales. El Marsella no participa en Europa, a diferencia de Mónaco, Lille o Lyon, lo cual es una gran ventaja en la liga.
Sin embargo, enero promete ser un mes complicado. Dos difíciles partidos fuera de casa ante Rennes (hoy) y Niza (26 de enero) significan que tendrán que estar en alerta, mientras que a mediados de mes, recibirán a un equipo de Estrasburgo (el 19) que está en camino de recuperación.
Pero aquí hay una estadística importante: Marsella es el mejor equipo visitante esta temporada en la Ligue 1 con 21 puntos de ocho partidos (siete victorias, una derrota), por delante del PSG con 18 puntos.
Ahora les corresponde doblar esfuerzos para regresar a la Liga de Campeones, pero no es todo. Otro objetivo ha sido identificado: La Copa de Francia.
Al menos eso es lo que De Zerbi manifestó tras la victoria sobre Saint Etienne (4-0) en la tercera ronda: “Jugamos la Copa para ganarla. Al igual que en la liga, disputamos cada partido para ser competitivos.”
“No hay prioridad, la copa es como la liga. Nuestra idea es abordar cada partido de la mejor manera posible, y no hay partidos que sean más o menos importantes,” concluyó De Zerbi.
El Marsella se enfrenta a Lille en la próxima ronda de la copa el 14.
¿Un proyecto terminado para el próximo verano?
Para asegurar los mejores resultados posibles en el terreno de juego, el Marsella ha formado un equipo de profesionales capaces de fichar a un internacional francés como Adrien Rabiot o a un delantero del calibre de Greenwood.
Pablo Longoria, Medhi Benatia, Giovanni Rossi y De Zerbi son el cuarteto que ha estado trabajando incansablemente durante los últimos seis meses para restaurar la reputación del club. Los cuatro comenzaron a trabajar el verano pasado en un proyecto de tres a cinco años para devolver al club su estatus de potencia en la Ligue 1.
“El respeto por la institución y por los jugadores ya establecidos está muy bien. Pero cuando estás en el campo, no puede haber más respeto. Eso es lo que estoy tratando de hacer que entiendan. Tienes que tener el carácter y la ambición que son típicas en el OM,” comentó el ex internacional marroquí Benatia a beIN SPORTS.
Es una mentalidad que se aplicó el pasado verano, pero también desde el inicio de la temporada.
Aunque muchos jugadores se marcharon entre julio y agosto, algunas caras nuevas no han respondido favorablemente a las expectativas de Benatia y De Zerbi. El ejemplo perfecto es Brassier, reclutado de Brest en calidad de préstamo con opción de compra, quien ha sido uno de los grandes sacrificios desde el partido contra Auxerre. A los ojos del italiano, un error cometido esa noche lo condenó al banquillo para siempre, a pesar de que había llegado como un joven prometedor.
Como prueba, se espera que haga las maletas este invierno. Al igual que Abdoul Meite y Chancel Mbemba, este último aún en el club a pesar de haber sido declarado no deseado en la última ventana de transferencias.
Luiz Felipe, que llega como agente libre de Al Ittihad, se espera que aporte su experiencia a la defensa de Roberto De Zerbi. En resumen, el trabajo continúa y se espera que se complete el próximo verano.
Y, inevitablemente, Paul Pogba viene a la mente, un jugador en el que el Marsella ha mostrado un interés genuino según nuestra información, pero que será considerado al final de la temporada. Otros nombres han surgido, el más reciente el de Gianluca Scamacca, un delantero muy conocido por De Zerbi y Rossi, ya que los tres trabajaron juntos en Sassuolo.
Además, el hecho de buscar un número nueve es prueba de que el Marsella está constantemente en busca de mejoras para su plantilla, ya que, como recordatorio, Elye Wahi y Neal Maupay ya fortalecieron esa posición en agosto. Pero eso no parece ser suficiente.
En cualquier caso, no hay duda de que los aficionados del Marsella vuelven a tener derecho a soñar en grande. Y la gloria puede llegar antes de lo que muchos esperan.
Sigue aquí el próximo partido del Marsella.
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